
ESQUI DE MONTAÑA, TRAVESIA, RANDONEE, ..ARRASTRAR LOS ESQUIS, VAMOS.
El esquí de montaña o travesía, consiste en subir por el monte arrastrando unos esquís por la nieve. Estos llevan pegadas unas “pieles de foca” que “muerden” la nieve evitando deslizarse hacia atrás. La fijación se suelta en el talón para subir y se fija cuando hay que bajar, despegando también las pieles de foca (que no son de foca, son sintéticas) para deslizarse por la nieve.
Se podría considerar como una mezcla entre el esquí de fondo y el esquí alpino (de pista).
Para practicarlo y disfrutar de las bajadas es necesario tener un nivel de esquí medio, por lo que es recomendable haber pasado antes por algún curso en alguna estación de esquí. También hay que tener conocimientos del uso de piolet y los crampones y, en general, saber moverse por la montaña en invierno.
Pero el objeto de estas letras no es explicar en que consiste esta actividad ni sus técnicas; hay numerosos, y muy buenos, manuales al respecto.
Quisiera transmitir la sensación de libertad y placer que proporciona el esquí de montaña, lejos de los remontes mecánicos, disfrutando de eso que a nosotros nos gusta tanto: la montaña nevada.
Es una actividad dura en la subida, pero fantástica en la bajada, aunque no siempre.
La diferencia de esquiar entre pistas preparadas y en laderas vírgenes es la gran variedad de nieves que te puedes encontrar: nieve helada, nieve polvo, nieve papa, nieve costra, nieve………(creo que los esquimales tienen no se cuantos nombres distintos para llamar a las distintas clases de nieves).

Pensad lo que sería una bajada esquiando del Aneto, del Garmo Negro, del Posets, del Peñalara, Cabezas de Hiero, Pico del Nevero, y tantas y tantas montañas cercanas (o no).
En mi caso, que llevo saliendo al monte desde que era chaval, allá por la antigüedad, siempre fui reacio a ir a una estación de esquí por aquello de la tontería y demás chorradas. Ahora también soy esquiador, y he comprobado que en las estaciones de esquí hay de todo, incluida gente que respeta la montaña, y que es otra actividad más con la que disfrutar de ella, y es, además, un paso intermedio para poder subir con garantía a una montaña por tus medios y bajarla disfrutando de giros y derrapajes.
Para comenzar, una vez se tiene un nivel de esquí medio, es conveniente hacer algún curso o, en su defecto, salir con gente que nos inicie. Especialmente la técnica del “foqueo”, tiene su miga, sobre todo en nieves duras.
Yo desconozco la técnica de raquetas, pero me da la sensación que tienen cierta similitud, aunque con los esquís hay que arrastrar y no levantar.
Otro factor importante a tener en cuenta es el peligro de aludes. Aunque andando o con raquetas también hay que considerarlo, con esquís es mayor la posibilidad de “cortar” la placa de nieve, por lo que no hay que subestimar la información sobre el nivel de riesgo de aludes (del 1 al 5).
Ahora existen unos pequeños esquís, utilizados para aproximaciones, que están mejorando para poder descender también con ellos.
También se ve cada vez más gente haciendo Telemark, método ancestral de esquí, cuyo material es polivalente para pistas y travesía.

En fin, espero que os animéis a probar esta actividad, sobre todo aquellos que ya sabéis esquiar.
Yo he hecho casi de todo, pero creo que no hay nada mejor que el esquí de montaña para disfrutar de ella en invierno.
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